Liliana Herrero y una charla en profundidad con Enlace Cultura

Sobre el arte de la interpretación,

los legados y las luchas femeninas

por Lic. María Eugenia Montero

 

Liliana Herrero visitó Jujuy recientemente, para ofrecer un recital muy íntimo en Tilcara (junto a Pedro Rossi), y conversó con Enlace Cultura de la lucha por los derechos de las mujeres, a través del canto, del arte en general. Se hicieron por la demanda, finalmente dos funciones.

Su llegada fue días después de una nueva edición del 8M, y las multitudinarias marchas que en distintos puntos del país y del mundo, se sucedieron con este motivo, y su recital fue el mismo día en que se lanzaba a nivel nacional su nuevo trabajo discográfico, “Canción sobre canción”, en el que re versiona temas emblemáticos de su amigo y coterráneo, Fito Páez. Los hace a su manera y aquí explica por qué.

 

– Hace algunos años en una de tus visitas a Jujuy, diste una conferencia en la que te pregunté qué elegías para interpretar, y me contestaste que si no te pasaba algo con una canción, era un tema descartado. Ahí entendí un poco lo que te pasa cuando te vemos en un escenario… ¿Sigues funcionando así?

– No me acordaba de eso, pero es exactamente lo que siento y lo que me pasa. Si no hay un estímulo muy alto en términos musicales o poéticos es muy difícil que yo haga esa canción. Pero también a veces ocurre al revés, es decir que hay una canción que me gusta muchísimo y a la que no le encuentro la vuelta para decirlo o cantarlo como a mí me gustaría. Necesito tener un diálogo, una interrogación con la obra. A veces me pasa que no encuentro nada, y lo abandono, y capaz lo retome algún tiempo después. Pero si no hay un estímulo grande no puedo hacer nada. Tiene que conmoverme mucho. Tal vez es sólo un fragmento del tema, y a mí me sirve para trabajarlo desde ahí. Puede ser una simple frase pero puede ser muy conmovedora, y es suficiente para que nosotros empecemos a trabajar lo que decimos en la jerga nuestra, que es un arreglo.

 

– Y ¿cómo es ese proceso?

– A mí me lleva mucho tiempo, pienso como lo voy a tratar, como lo voy a hacer. Por ejemplo te puedo hablar de la obra de Fito Páez, con la que hice el disco que se lanzó el 15 de marzo. Son once temas de Fito, pero para eso me estudié y volví a escuchar a toda la obra de él. Los once temas que elegí, son los que me dieron la posibilidad de interrogarlos. Hay otros temas de Fito que me encantan pero que no pude encontrarles la vuelta. Podría nombrarte varios. La música y el canto son una sucesión de fracasos y una sucesión de felicidades. Es la combinación perfecta pero te hace sufrir un poco.

 

“La música y el canto son una sucesión de fracasos y una sucesión de felicidades”

– Que te pase algo con un tema, ¿es algo fortuito, es algo físico? Te pregunto porque sos muy amiga de Fito Paéz, y aun así me decís que hay canciones  que no salieron… ¿por dónde pasa?

– Yo tomo la decisión previa de no hacerlo como ya lo hizo el autor, porque para eso ya los hizo el autor y los hizo bien. No hay cover posible, no hay copia posible. Siempre hay una interrogación propia. Ese es el modo que a mí se me ocurrió pensar un tema, pero no quiere decir que siempre lo encuentre. Muchos músicos creen que hay copias posibles, y puede ser válido. Hay bandas que son de cover (en inglés significa copia), pero yo no haría un cover ni loca. Tiene que pasar por alguna idea, algún pensamiento, palabra, frase, alguna armonía diseño melódico, muchos motivos que una va buscando hasta que aparece algo. “Tumbas de la gloria” para mí es un tema precioso de Fito, pero yo no le encontré la vuelta porque está muy determinado. También me pasó con temas del Cuchi Leguizamón, del Chivo Valladares, autores que a mí me gustan. Le pongo mucha garra para encontrar algo, y a partir de ahí aparecen lo que se llaman arreglos. En el caso de Valladares, de una vidala preciosa que se llama “Canción de las cantinas”, es una letra muy conmovedora, y hay una pregunta que se hace el Chivo en una parte de la letra que dice “qué se amontona en la noche’… mirá qué pregunta extraordinaria… con una frase así, para mí a ese tema hay que hacerlo.   O la de Fito en “Dejarlas partir”, la frase “si pudiera explicar” Esas son las cosas que me van movilizando, y a veces se usa y a veces no.

– Esto habla de tu compromiso con el arte de la interpretación. Y en ese compromiso, ¿cuánto hay de letras referidas a las mujeres, en un tiempo en el que se enfervoriza la lucha por los derechos de las mujeres?

– Hay muchos, pero no he pensado particularmente en eso. Lo que sí he pensado, en que esta batalla que está dando el feminismo consiste en poner el cuerpo. Están poniendo el cuerpo tanto en las calles con las marchas, como en los femicidios. Salir a la calle a denunciar los femicidios, me parece un gesto físico, corporal, donde el cuerpo está comprometido con una lucha extraordinaria que es por los derechos de la mujer. Entonces las frases “qué se amontona en la noche”, o “si pudiera explicar”, no sé si refieren al género específicamente, pero sí a la condición humana. “Vivas nos queremos” dice una de las consignas de las agrupaciones feministas, y es fundamental. Esas preguntas de la poesía son apuestas a la vida. Cantar es renovar los oídos, el pensamiento, recostarme en un territorio, en un tiempo y en una memoria musical y poética, y por lo tanto política también.

 

– Siempre se te presenta como la sucesora de Mercedes Sosa, o mejor dicho, ella te delegó esto. Hace un tiempo vos me dijiste que no te ponías en ese lugar. Hoy ¿cómo te encontrás con este “título” por decirlo de alguna manera, teniendo en cuenta que la voz de Mercedes fue una de las más fuertes en la lucha por los derechos de la mujer?.

– El tema del legado es un tema muy complejo. Uno recibe un legado, como es la gran voz de Mercedes, como recibe otros tantos. La voz de Mercedes en las cantoras es fundamental, porque siempre digo que no se puede cantar como si ella no hubiera cantado, sin dudas. Pero al mismo tiempo, lo que tiene de interesante un legado, es que hay que separarse de él. Esa es la paradoja, nos encontramos con un legado que recibimos con placer, porque era una genia cantando, pero al mismo tiempo tenemos que combatir ese legado, no para negarlo, sino para poder construir un estilo propio. Por eso yo siempre le dije a Mercedes: “Usted no diga eso, yo no soy una heredera. La herencia es un tema muy complejo, y yo seguramente con los años me separaré de usted”, y así fue, armé algo propio que a mí me enorgullece por supuesto.

“Lo que tiene de interesante un legado, es que hay que separarse de él”

Lo mismo sucede con las luchas feministas, hay que tener claro el legado y al mismo tiempo rescatar la memoria y proponer nuevos horizontes de pensamientos sobre la mujer.

Las batallas que están dando las mujeres, deben extenderse al sufrimiento de un montón de agrupamientos de hombres y mujeres que sufren asesinados, nos han desorganizado la vida. A esos sujetos, despedidos, desplazados, a los que están en la calle durmiendo.

Nadie puede pensar nada hoy sin tener en cuenta a esa marea verde, pero hay que extender la lucha a otro sector que sufre más allá del género.

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