14 julio, 2024

Un reflexión sobre el circuito

de peñas en vacaciones

por Ema Llanos
músico jujeño

La Asociación Jujuy Cultural acusa ya siete años de existencia, personería jurídica de poco más de uno, y un puñado de actividades que no hacen más que a su espíritu. Hasta ahora.
Sucede que puertas adentro se habla de un tiempo nuevo, de que todo lo hecho anteriormente es parte del pasado, que hay que comenzar otra vez de cero, que ahora sí.
Sin embargo a los “Domingos culturales” en la calle África en Palpalá; a los “Jujeñazos” en la Vieja Estación, y a los entrañables “Premios Cafrune” hoy podemos sumarles el “Jujuy canta en vacaciones”.
La naturaleza del proyecto es noble desde donde a cada uno le guste o conforme según sus intereses ; activar el Circuito de peñas de Jujuy (Gastronómico); contener a los músicos de Jujuy (Socios) en un circuito estable y con intenciones de exigir condiciones que dignifican la actividad, o sencillamente una actividad turística de temporada. Desde el lugar que a nosotros nos toca nos encontramos celebrando el cierre de un exitoso programa piloto.
Con altercados mínimos, propios de una programación extensa, se realizaron en solo doce días cincuenta espectáculos con entrada libre y gratuita. Veintiséis proyectos locales (100 músicos) “laburaron” durante la temporada y no es poco. Lo que no es menos, es que se logró de un modo organizado, colectivo.
Para los que no entienden todavía de que estamos hablando es así: el Ciclo Jujuy Canta en Vacaciones es un proyecto de la Asociación Jujuy Cultural en conjunto con los espacios gastronómicos que nuclean la actividad musical con apoyo de la Secretaría de Turismo de la Provincia de Jujuy.
Existen antecedentes de proyectos similares en la región, surgidos desde la organización y con características que dignifican la actividad, a saber: “Santiago Rock”, y “Casa Castro” de AMIUSE (Santiago del estero), y los Ciclos MIAS, de Músicos Independientes Asociados de Salta.
Organizaciones de músicos unidos, movimientos de músicos independientes y asociaciones, todas entendieron que la cuestión está en el trabajo colectivo.
Claro que también están el Ministerio de Cultura, el Instituto Nacional de la música, la Federación de músicos Independientes, el Sadem, el Fondo Nacional de las Artes, convocatorias, líneas de fomento, programas de cultura, etc. Sin embargo hay un sinfín de artistas todavía fuera del alcance de tanto beneficio particular.
Pensemos un momento que hubiera pasado si alguno de los artistas que formaron parte del ciclo hubiera ido sólo a alguno de los espacios que componen el ciclo a tocar un lunes a fin de cualquier mes en las condiciones en las que, mal dicho, “normalmente” vamos. Cuesta pensar que se pueda salir airoso, sin un trabajo de preproducción de semanas, en el mejor de los casos.
Quizás es este el gran valor de lo que llamamos “Ciclo” en cultura. Que estamos contenidos. Que nos respalda una organización, que entre nosotros no competimos. Que, por fin, no corremos riesgos.
La cosa es reunirnos, asociarnos, dejar de una vez por todas el berrinche que nos estanca. Poner antes que pedir. Acaso el mensaje entre líneas es: basta de remarla solos. Acaso, visibilizar proyectos nuevos, y no tanto, en la agenda cotidiana; articular de una vez el rol de los responsables de la actividad. Demostrar que podemos organizarnos.
Si el objetivo de una “prueba piloto” es disparar cuestiones para avanzar en el desarrollo de algo sin dudas el piloto pide pista, camaradas.
Ojalá perduren el espíritu colaborativo y cooperativista que sentimos al principio, y se mantuvo hasta el último día del ciclo, junto a la sensación de calma que deja la tarea cumplida.
Que sea el principio de lo que ya largamente merece más de un centenar de artistas locales.
¡Salud y gracias, Asociación Jujuy Cultural!

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