19 julio, 2024

CASA BACA

Hoy a las 18.30, se inaugura la Casa Baca – Centro Cultural Mirentxu, el nuevo espacio que pone al servicio de la cultura, la Municipalidad de San Salvador de Jujuy. La casa se ubica en Avenida Ilía esquina El Sauce, de Barrio Los Perales.

 Además, con motivo de esta gran celebración, la Coordinación de Políticas Socioculturales y el área de Artes Visuales realizarán una muestra visual Homenaje a Héctor Alemán, el reconocido y trascendental artista plástico jujeño.

El encuentro inaugural es con entrada libre y gratuita.

Se trata de una casa que perteneció en los años 30, a la familia Baca, que tuvo una impronta fuertemente social gracias a Mirentxu Aguirre de Baca, arquitecta, activista, humanista y pilar de la familia. Es gracias a ella, su sensibilidad e iniciativas ambientales y solidarias, que «Casa Baca» se convirtió en un hogar para la comunidad.

Su valor significativo está contenido en las vivencias, experiencias, encuentros, celebraciones familiares y de esparcimiento deportivo que se desarrollaron en su interior.

Hoy con el trabajo de distintas áreas de la municipalidad capitalina, se le da nuevamente a la Casa Baca, con el nombre de Centro Cultural «Mirentxu», en homenaje a esta mujer.

La arquitecta Elana Bardi, que trabajó en este proyecto, armó un texto en función de entrevistas realizadas a los vecinos de este inmueble, y a Chapi Baca, hija de Mirentxu, la dueña de casa. ”La idea es recuperar el espíritu que tenía esta casa lugar de encuentro y celebración , aunque es muy pequeña. Lo valioso es la historia de la casa, de la familia, del barrio”, explica Bardi, en comunicación con nuestro diario.

Dice el texto de la arquitecta Bardi que Casa Baca, es una propiedad representativa de una época de consolidación de la ciudad presentada en uno de los barrios más antiguos de Jujuy, con fuerte valor histórico y comunitario.

Una casa abierta y paradigmática donde vecinas y vecinos acudían a hablar por teléfono (ya que fue la primer casa del barrio que contó con comunicación en la zona).

Fue también lugar de encuentro de niñas, niños y jóvenes que pasaban el verano en una de las pocas piletas del barrio. Un hogar abierto a la comunidad que se recuerda como un ámbito de recreación, más que una casa; por lo que su valor significativo está contenido en las vivencias, las experiencias, los encuentros, celebraciones familiares y los esparcimientos deportivos de todos. (Aun todos recuerdan lo popular que era el aro de básquet y su una cancha de vóley).

La casa tiene unos ciento cincuenta años, desde el año 1930 aproximadamente se consolido como vivienda, antes de eso, la casa funcionó como galpón de una fábrica de ladrillos, cuando construyeron parte de la casa aparecieron restos de esa fábrica.

Mirentxu, pilar de la familia y dueña de la casa, fue arquitecta, activista y humanista. Su fuerte compromiso social se expresó tanto en lo profesional como en lo personal; y su sensibilidad aparecía con la misma fuerza en las iniciativas ambientales y en las solidarias; y en la cooperación, de lo cual es notorio ejemplo el haber llevado molinos de piedra a pueblos de la Puna para que pudieran obtener agua.

En sintonía con su sensible mirada de la vida, Mirentxu plantó en el parque de esta casa un roble, retoño del Árbol de Guernica, hecho de profundo significado humanista y pacifista, máxime teniendo en cuenta que ella misma era descendiente de vascos.

El roble que ella plantó, siendo Mirentxu hija de padres vascos, le confiere un sentido profundo y humanista en sintonía con su mirada de la vida. También es delicado testimonio del paso de Mirentxu por estos espacios la presencia en los jardines de su flor favorita: “ave del paraíso” (Sterlitzia Reginae), especia sudafricana ampliamente difundida en la zona como planta ornamental.

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