23 julio, 2024

Cumple 30 años “Esperando la carroza”

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El 6 de mayo de 1985 se cumplen 30 años del estreno de la película ícono argentina “Esperando la carroza”. Filmada en la rutina de el barrio de Versalles, que se vio alterada por la llegada de un equipo de filmación. De pronto, se hizo costumbre actores como Antonio Gasalla, Luis Brandoni o China Zorrilla se pasearan por la vereda y, por dos meses, el trajín de cámaras, luces, maquilladores y sonidistas reemplazó al tránsito impasible de la cuadra.

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Los mismos vecinos recuerdan las anécdotas del rodaje y recorren los escenarios, muchos de ellos conservados en el tiempo.

En una tradicional casa chorizo de Echenagucía al 1200 está la casa en la que Elvira -el personaje de China Zorrilla en la que los cuatro hermanos Musicardi terminaron velando a la persona equivocada.  “Doria (el director) tenía elegido el barrio para la película. Con su ojo de cámara, vio la mía y le gustó”, cuenta Flavia Pérez, la dueña de esta vivienda construida por su abuelo asturiano. Hoy, la casa tiene una placa que la identifica, reconocimiento hecho por la Legislatura.

La calle sigue empedrada, no hay negocios y tampoco pasan colectivos como el que casi atropella a Mamá Cora. Esa escena se filmó en la esquina de Lascano y Echenagucía, y el dueño del colectivo era Carlos Alberto Grau, un vecino de la cuadra.

Uno de los monólogos más recordados de China Zorrilla se origina cuando se queda sin agua (“Yo hago puchero, ella hace puchero, yo hago ravioles, ella hace ravioles. ¡Qué país!”). Según una vecina, aún siguen con problemas de presión en el agua.

Otro vecino, Gustavo Hass,  también recuerda detalles de la grabación. “Fue muy a pulmón y colaboró todo el barrio: el loro, las plantas, todo era prestado. En el velorio estaban todas las madres de mis amigos. Como la espera entre una escena y otra era larga, los actores conversaban con nosotros o venían a tomar el té”, recuerda.

De hecho, la “hija” de Susana y Jorge (Mónica Villa y Julio de Grazia) se crió a la vuelta de lo de Fabiana. Se llama Yamila Bruno y  tiene 31 años. “La película no deja de ser actual: qué hacer con los abuelos cuando se enferman y la familia tiene que hacerse cargo. Es una situación que le puede pasar a cualquiera”.

 «Es una defensa a los viejos, una carta de amor a ellos. La película está dedicada a los ancianos que, junto con los chicos, son los más indefensos» (Betiana Blum)

A apenas una cuadra, en Arregui al 6000, hay otra casa que en la película parece ser de un barrio completamente diferente: el chalet de Antonio y Nora (Luis Brandoni y Betiana Blum). La cochera subterránea de la que sale el Mazda color champagne sigue igual.

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«Cuando yo era joven los geriátricos eran cosa rara, porque pese a todo los viejos vivían con algún hijo. Ahora ya las familias aguantan menos. Los viejos van directo al geriátrico» (Luis Brandoni)

A una cuadra,  se ve la plaza de Banff, la locación del comienzo y del final del film,  en parte enrejada y también en remodelación, no luce como entonces. pero siguen sus veredas laterales de baldosas todavía rojas. Por el camino central corretearon Mamá Cora junto con otros ancianos del barrio en la escena final, mientras de fondo sonaba “Tengo una vaca lechera”, de Feliciano Brunelli. Hoy es una pista para corredores.

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Durante la filmación, los actores pasaban el tiempo entre dos casas, ubicadas una enfrente de la otra: donde se desarrollaron la mayor parte de las escenas, y otra de enfrente, que la producción alquiló para el maquillaje de los actores y los cambios de vestuario.

En Echenagucía 1255, está la terraza desde la que Mamá Cora observó su propio velorio y se le cayó una pava mientras regaba las plantas y cuidaba a Osvaldito, el hijo de Dominga (Cecilia Rossetto). Además del velorio y de las discusiones entre los hermanos Musicardi y sus cuñadas,  también se grabó la escena en la que Felipe (Enrique Pinti) atendió una llamada telefónica mientras tomaba vino y se cayó de una silla. El rodaje se hizo en el patio trasero.

Otra de las locaciones fue la casa de Susana y Jorge, en la que Mamá Cora arruinó la mayonesa de Susana para hacer flancitos. Está a unos 50 metros de la casa principal.

 

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