Las columnas de Ildiko

Feria  Internacional del

Libro de Lima, 2019

por Ildiko Nassr

Participar en una Feria Internacional del Libro es siempre un honor. Esta es una de las ferias del libro más importantes de Latinoamérica y ha estado muy concurrida. En palabras de la escritora nicaragüense Gioconda Belli: no hay nada más emotivo para una escritora que ver multitudes moverse en medio de estantes y casetas llenas de libros. Las actividades estuvieron también con llenos de público.

En esta oportunidad, se generó una polémica respecto de la presencia/no presencia de mujeres en este evento internacional. Sostengo desde siempre que es imprescindible la participación tanto de hombres como de mujeres pero sin dejar de lado la calidad. Todo evento se debe sostener desde su contenido y calidad. Pero no deja de ser fuerte que la foto de la inauguración esté conformada exclusivamente por hombres de traje gris.

Sin embargo, han participado muchas mujeres: escritoras, editoras, académicas… y se han realizado muchas actividades vinculadas con las reflexiones de género y equidad. Las figuras más destacadas han sido Rosa Montero y Gioconda Belli (así como el Nobel Mo Yan).

En el marco de la Jornada Peruana de Microficción, participé de varias actividades. Debo confesar que me sentí una estrella y lo que más me impactó fue que cada convocatoria que se realizaba, era anunciada en los altoparlantes de la FILL y traducida a lenguas originarias, así como las gráficas y programas. Ese cariño y reconocimiento de las raíces es conmovedor, sabiendo que tenemos una raíz común con los hermanos peruanos. Su prócer más reconocido y admirado es nuestro José de San Martín. Hermanados por la lengua, por la comida y los héroes, una se siente como en casa.

El Microtaller de Microficción fue una actividad destacada por la organización de la Feria Internacional del Libro de Lima y convocó a un público muy atento e interesado en el auditorio César Vallejo. Luego de un marco teórico en el que comencé por la definición de este género tan inasible, brindé algunas herramientas y pautas de escritura. Los invité a escribir y varios de los asistentes compartieron sus textos. La Escuela de Edición de Lima realizó una crónica muy exhaustiva de este evento que se puede leer en el siguiente link http://escueladeedicion.com.pe/taller-de-microrrelatos-en-la-fil/

 

A continuación, se presentó mi nuevo libro Urgencias, disimulos y rutinas, que recibió muchos elogios de los escritores y editores peruanos Alberto Benza (de Editorial Micrópolis) y Rony Vásquez Guevara (Revista Mirmidonia y Revista Plesiosaurio). Este libro es una selección personal de textos microficcionales escritos y publicados en estos últimos veinte años desde la publicación de mi primer libro.

Participar de un evento de esta magnitud es una oportunidad para consolidar el contacto y la amistad con escritores con los que ya se tiene una relación y para conocer nuevas personas. Poner en comunicación y en circulación una obra que adquiere vida propia y encontrará (o no) espacio en algunas bibliotecas.

Es muy difícil recortar la experiencia. Es muy difícil hacer una crónica desde la propia experiencia. Conozco a personas extraordinarias y debo decir que el ambiente en el que circula y se desarrolla la microficción es de una generosidad extraordinaria. Los microficcionistas compartimos una característica y es el deseo de asir este género. Asirlo desde la teoría, no sólo desde la experimentación. Escribir. Leer. Teorizar. Son solamente algunas de las acciones que los amantes de la microficción realizamos. Y es en estas jornadas donde nos encontramos y reflexionamos sobre nuestra producción, la teoría, los nuevos textos, las experiencias… Ingresar al universo de la microficción es como bucear: nunca se sabe lo que se encontrará debajo de la superficie. Es fascinante y no tiene límites.

He vivido un sueño. Cuando estaba en el parque en el que se emplaza el predio de la Feria Internacional del Libro de Lima, lloré de la emoción. Por esas alfombras caminaron hombres y mujeres a los que admiro desde hace años. Un privilegio. Espero haber estado a la altura y llevar el nombre de mi provincia con todo orgullo (sin apoyo, más que de familia, amigos y maestros). Donde voy, yo soy Jujuy. Este es mi lugar, mi raíz.

 

 

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